Hod el Chargui recibe una misión humanitaria de la Cooperación Española

Hod el Chargi

Compartir noticia

Representantes de la Dirección de Acción Humanitaria de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y de las comunidades autónomas de Andalucía, Baleares, Canarias, Castilla la Mancha, Extremadura, La Rioja y Valencia participan en una misión para conocer la situación y la evolución de las intervenciones apoyadas conjuntamente 

La delegación ha podido comprobar la situación en la región de Hod el Chargui en la que más de 262.000 malienses se refugian del conflicto y la inseguridad en su país de origen.

La directora de Acción Humanitaria de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y su equipo, junto a  representantes de la Agencia Andaluza de Cooperación, el Govern des Illes Balears, la Directora de Relaciones Exteriores de Canarias, la Junta de Castilla la Mancha, la Agencia Extremeña de Cooperación, la Xunta de Galicia, el Gobierno de La Rioja y la Generalitat Valenciana  han participado en una misión a Mauritania del 16 al 21 de febrero, en el marco del Convenio entre la Cooperación descentralizada y la AECID para la actuación conjunta y coordinada en materia de acción humanitaria. La visita ha sido una muestra más de la riqueza de este instrumento de coordinación, colaboración y puesta en común de recursos y esfuerzos de diversas administraciones

Acompañada por el Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la misión, apoyada por fondos de la AECID, se encuadró en el marco del Programa de transición para la población refugiada en Mauritania del PMA. Centrado en la resiliencia, los medios de subsistencia y la promoción de la cohesión social, tiene como objetivo reforzar la autonomía de la población refugiada y reducir su dependencia de la ayuda humanitaria, mejorando sus condiciones de vida y las de la población mauritana de acogida.

La misión ha visitado otras intervenciones complementarias y se ha reunido con los principales actores humanitarios y con las autoridades locales, que han agradecido el apoyo de la Cooperación Española en las crecientes necesidades humanitarias, que requieren una respuesta que combine asistencia inmediata y búsqueda de soluciones duraderas para la población local y refugiada.

Mauritania en cifras

Desde 2012, la región mauritana de Hod el Chargui acoge a la mayor población refugiada maliense del mundo, aproximadamente 260.000 personas. Entre 115.000 y 120.000 personas se refugian actualmente en el campo de M’bera; el 82% son mujeres, niñas y niños.

Dibujo de una escuela

En estos más de 13 años Mbera ha adquirido una dimensión tal que ya se considera el mayor asentamiento humano semiurbano del Sahel y podría considerarse la tercera ciudad del país. La delegación española ha podido comprobar como en sus nueve kilómetros cuadrados conviven mujeres y hombres malienses de diferentes etnias provenientes de todas las regiones de Mali.

Se calcula que hay otras 147.000 personas que huyen de esa situación. En su mayoría, comunidades agrícolas y pastorales que se desplazan con su ganado y comparten con la población local los limitados recursos naturales – agua y pastos – y los insuficientes servicios sociales, en una de las zonas del país más afectadas por el cambio climático y la inseguridad alimentaria.

En el último año, el ritmo de llegadas se ha incrementado exponencialmente, alcanzando hasta las 9.000 personas semanalmente y superando las 300 diarias, como expresaron representantes de ACNUR, encargada del registro en el campo de Mbera. Para finales de 2025, las previsiones elevan la cifra de población refugiada a 315.00 personas que, en esta región, representa el 60% de la población (frente al 6% en todo el país), superando el total de población local.

Diversas autoridades locales agradecieron el apoyo de la Cooperación Española y reafirmaron el compromiso del gobierno mauritano con una política de inclusión y de atención a la población refugiada y a las comunidades de acogida, a través del que calificaron como uno de los sistemas de protección social más avanzados de la subregión. Sin embargo, la presión de esta afluencia de población sobre la región más pobre del país supone reto para la gestión de las autoridades locales y para la cohesión social.

Un problema regional

Según pudo exponer la Coordinadora residente de las Naciones Unidas en el país, “la generosa política migratoria de Mauritania ha permitido un equilibrio necesario en la región que, sin embargo, ahora mismo es muy frágil”.  En un país donde más del 65% de la población local tiene menos de 35 años y las oportunidades son muy escasas para la juventud, con el grave impacto del cambio climático y amenazas de seguridad, “se hace imprescindible el apoyo continuado de la comunidad internacional».

La delegación tuvo también la oportunidad de debatir con las ONG españolas presentes en Mauritania sobre las necesidades urgentes de protección, asistencia humanitaria y cobertura de necesidades básicas e integración social y sobre la necesidad de apoyar a las organizaciones locales en un ejercicio de reparto de recursos sin transferencia de riesgos, en un momento clave para fortalecer el aprendizaje mutuo.

El trabajo coordinado entre las seis agencias de la ONU que trabajan en el país y de estas con las ONG locales e internacionales y diferentes instancias de la administración mauritana es una de las grandes fortalezas de esta misión.

Nuevos desafíos

Todos los interlocutores han visibilizado la necesidad de reforzar la presencia de la cooperación al desarrollo española e internacional en la región, en un contexto de retirada de otros donantes que han supuesto, por ejemplo, la paralización del programa de cash (transferencias monetarias) del PMA, que ha afectado a miles de familias. El deterioro de su salud mental, las violencias de género, el impacto del incremento de los precios en sus economías familiares, la malnutrición o los retos de acceso a la educación para sus hijos e hijas son otros de los grandes desafíos.

Con unos bajísimos índices de escolarización entre la población refugiada (37% en primaria y 6% en secundaria), la educación en emergencias en esta crisis es uno de los principales ejes de trabajo. Además del sistema de comedores escolares apoyado por el PMA que pudo visitar la delegación, UNICEF y organizaciones de la sociedad civil, como Save the Children, compartieron sus estrategias para garantizar el acceso a la escuela dentro del campo, que sigue el sistema maliense, y en las más de 70 localidades de la región, donde las niñas y niños malienses se escolarizan en el sistema mauritano.

En un escenario regional poco optimista y con un horizonte sin perspectivas de retorno a medio plazo en condiciones de seguridad para la población maliense, Mauritania y sus socios humanitarios trabajan en el marco de un Plan de Resiliencia, ante el que se identifica como gran reto movilizar los recursos necesarios y concentrar la demanda en un país marcado por la enorme dispersión geográfica.

La delegación regresa con la imagen de Mauritania en el epicentro de una complejidad regional geoestratégica y de seguridad y con el convencimiento de que es imprescindible acompañar muy de cerca la situación en el país y los esfuerzos del gobierno y de los actores humanitarios, para evitar una deriva indeseada de la situación, que se encuentra en un punto de inflexión crítico. “La fragilidad es enorme, pero la oportunidad para mantener la estabilización también y ahí es donde radica la esperanza para la región”, concluía el representante de UNICEF en el país, El Kebir Alaoui Mdarhri.

El convenio como herramienta

En palabras de Rodrigo Teijeiro, subdirector general de Cooperación Internacional y Centros en el Exterior del Gobierno de la Rioja, “el convenio permite estar presente en una respuesta humanitaria de gran envergadura, maximizando el impacto, que sería, sin duda, mucho menor si se hiciese desde cada administración por separado”.

Tal y como expresó Joan Fortuny, representante del Govern des Illes Balears en la delegación, comunidad que preside actualmente el convenio, “este viaje es un claro ejemplo del valor añadido de este instrumento que, más allá de la aportación de fondos, permite compartir experiencias, inquietudes y reflexiones in situ, que para un actor de la cooperación descentralizada resultaría muy difícil o imposible realizar individualmente”.